Obra teatral "Stalin" impacta por la contundencia del texto y dos sólidas actuaciones

Esta pieza del redescubierto dramaturgo chileno-italiano Gastón Salvatore es un notable ejercicio dialéctico sobre el sometimiento del arte y los artistas bajo un régimen dictatorial, apoyado en dos excelentes actuaciones y una acertada dirección escénica. En cartelera hasta el 3 de septiembre en el Teatro Finis Terrae de Santiago.

Cultura 22/08/2023 José Luis Arredondo
Stalin  - Cesar Pacheco
Daniel Antivilo interpreta al director teatral Itsik Sager y Sergio Herández es Stalin. Foto de César Pachecho.

Si hay un hombre que encarna la imagen de un dictador brutal, ese es Josef Stalin (1878-1953).

Por la cantidad de tiempo que permaneció en el poder, desde mediados de los años 20 hasta su muerte; por el poder absoluto que concentró en sus manos y por conducir una de las represiones colectivas más masivas y criminales del Siglo XX, sólo comparable a la de Hitler y los nazis contra el pueblo judío.

Tras la muerte de Lenin en 1924, Stalin condujo los destinos de la Unión Soviética con implacable mano de hierro e hizo del país una potencia militar de nivel mundial. Y es un personaje clave para entender los totalitarismos del siglo pasado y para comprobar cómo se articula desde el terror una ideología que no admita contrapesos ni disensos. 

Un texto que se impone por su peso 

Estrenada originalmente en 1987 en Berlín, la obra "Stalin", del dramaturgo chileno-italiano Gastón Salvatore (1941-2015), se centra en el tenso encuentro que sostienen el dictador soviético e Itsig Sager, viejo actor judío y director del afamado Teatro de Arte de Moscú.

A Sager se le cuestiona duramente la lectura "política" que le está dando a su versión del clásico de William Shakespeare, "Rey Lear". Y Stalin lo ha hecho traer a su residencia particular para, en definitiva, someterlo a un estresante interrogatorio, con el fin de poner los puntos sobre las íes y dejar claro que no permitirá, por ningún motivo, que a través de una obra artística se siembren dudas sobre la forma en que él ejerce el poder en la Unión Soviética. 

El enfrentamiento entre estas dos tan disímiles figuras, el dictador y el dramaturgo, permite al autor Gastón Salvatore plantear una reflexión acerca de la manera en que los totalitarismos y los regímenes dictatoriales se oponen férreamente a todo cuestionamiento a su poder, muy especialmente al que emana desde el arte y los artistas.

Este es un texto de granítica solidez, un brutal ejercicio dialéctico en el que Stalin se aferra a la idea de control central y visión unívoca de la realidad, y Sager se muestra como un disciplinado militante del partido, que no pretende cuestionar al dictador, pero que entiende que por esencia una obra artística, de real valor, es crítica del establishment, sea cual sea el color político de éste.   

La obra es una aguda, inteligente y profunda reflexión del delicado equilibrio en que se mueve el arte y sus trabajadores bajo una dictadura. También es un buceo por consideraciones sobre la libertad de pensamiento y sus límites bajo un régimen totalitario, en el que la crítica entra en directa pugna con la visión oficial que se quiere imponer acerca de los procesos históricos. 

Y a pesar de lo sombrío de la trama, "Stalin" no esquiva el humor, muy negro y ácido por momentos, y ciertos toques surreales que se ajustan muy bien a lo demencial de la situación.

La obra tampoco soslaya la atmósfera de terror que envuelve el encuentro, en el que Sager siente que aparte de cuestionarse su labor artística, lo que de verdad está en juego es su vida.  


Dos comprometidas actuaciones

En el rol de Stalin, el actor Sergio Hernández construye un personaje duro, inflexible y persuasivo, ladino y capcioso, como un gato que observa y juega con el ratón antes de asestar el golpe final.

Su Stalin presiona sin apretar demasiado y busca siempre que las palabras o el silencio de su contraparte jueguen finalmente a su favor. Es un trabajo de sólido histrionismo, que perfila bien un dictador que sabe jugar sus cartas y está seguro, de antemano, de contar con todos los ases. "Si la realidad no coincide con mis palabras, peor para la realidad".

El Itsik Sager de Daniel Antivilo trasunta la tensión y el temor de quien se sabe cuestionado por un hombre que detenta todo el poder en sus manos, y que no trepida en deshacerse de quien cree se interpone en su forma de gobernar.

Sager es un personaje bajo presión durante toda la larga velada del interrogatorio y su miedo a un desenlace fatal, así como el empeño por defender su postura, están bien instalados desde lo interpretativo. 

 Acertada puesta en escena  
 

La dirección de Jesús Urqueta se afirma, acertadamente, en el poder del texto y de las actuaciones, otorgándoles el marco preciso para que la progresión dramática fluya sin tropiezos hasta el angustiante final.

Este aspecto de la puesta en escena es refrendado por la escenografía e iluminación de Tamara Figueroa, que configura un espacio tenebroso e inquietante, despojado de todo atisbo de calidez, y marcado por una opresiva penumbra.

"Stalin" resulta a la postre una lograda reflexión sobre el arte, y por extensión la cultura, bajo la bota de un poder supremo y dictatorial. También se interroga sobre la labor del artista bajo un totalitarismo y los escasos márgenes de libertad de la que puede gozar para entregar su trabajo. Y lo hace con agudeza y acierto, en alas de un texto de gran potencia dramática y solidez conceptual, que fluye muy bien gracias a dos logradas actuaciones y una acertada puesta en escena. 

"Stalin". Dramaturgia: Gastón Salvatore. Dirección: Jesús Urqueta. Traducción: Rodrigo de Castro. Adaptación: Jesús Urqueta, Sergio Hernández y Marco Antonio de la Parra.

Elenco: Sergio Hernández y Daniel Antivilo. Diseño de escenografía e iluminación: Tamara Figueroa AS. 

Realización y montaje: Dique5, Nicolás Muñoz Alfaro y equipo Teatro Finis Terrae.

Diseño vestuario: Loreto Monsalve. Sastrería: René Riega. Barba y caracterización: Pamela Correa. Música: Marcello Martínez. Diseño sonoro: Marcello Martínez y Pablo Ramírez. Diseño gráfico afiche: Roberto Murillo. Fotografía: César Pacheco. Operación de sonido: Luciano Vásquez González. Operación de luces: Gonzalo Huerta. Prensa: Claudia Palominos. Producción artística: Inés Bascuñán Pérez. Una Producción Teatro Finis Terrae 2023.

Funciones hasta e 3 de septiembre de 2023, de jueves a sábado, a las 20.30 hrs, y domingo a las 19 hrs.

Teatro Finis Terrae, ubicado en avenida Pocuro 1935, Providencia.
Entradas: $10.000 preventa, $12.000 general, $7.800 personas mayores, $6.000 estudiantes por Ticketplus.

Otros descuentos consultar en web del Teatro y https://ticketplus.cl/events/stalin